PEDRO THE LION: LOS INDIES NO SE RINDEN

27 de marzo de 2011

 

Achilles Heel                                                                                                                     (Jade Trade, 2004)

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Valgan verdades, para cuando el 2004 nos alcanzó, había más cosas por las que estar pendientes que en descubrir al combo más rebuscado de la escena. Cuando la primera mitad de la nueva década del nuevo siglo se iba extinguiendo, foros y blogs ya eran la comidilla, las descargas algo más frecuente que antes, Facebook un site casi desconocido, y Last.fm... bueno, ni idea de qué era eso.

Toparse con un grupo-que-nadie-ha-escuchado-antes no resultaba tanto una prioridad como lo vino a ser avanzado ese decenio (había que completar discografías pre-existentes antes que iniciar ignotas). De otro lado, escuchar bandas salidas de Seattle parecía una broma a estas alturas. Teniendo en cuenta que la geografía nos enseñaba ya entonces las mieles que se podían degustar provenientes de Suecia o Canadá, quizás insistir en la revisión de movidas conocidas era más que necio. En resumen, recuerdo el 2004 porque, además de comenzar a tocar en un grupo “en serio”, decidí comenzar a bloguear -ya no únicamente como lector ávido, sino como internauta conspicuo, como downloader vehemente, y como redactor amateur. Ese cóctel me hizo no sólo todo lo “procastinador” que puedo llegar a ser a diario, sino también el curioso empedernido respecto a la música siempre alerta de eso que aún no ha escuchado.

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Mi encuentro con Pedro The Lion fue tardío, casi de rebote, y sin querer queriendo. Primero me enteré de la existencia de un tal David Bazan, y luego de su león Pedro. Y fue precisamente con Achilles Heel, el último disco, que metí mi cabeza dentro de sus colmillos. Un hocico de dientes afilados con cinismo y amargura, elementos no ajenos a gran parte de mi generación. Seguramente -de verdad que puedo jurarlo- Pedro El León es formado por Bazan debido a su fastidio con la escena Seattle. AH sale 10 años después de una de las últimas muertes icónicas del Rock. Una muerte que, se supone, dio paso a todo un movimiento y que aupó a toda una generación y sucedáneos a formar grupos, a escribir canciones, a hacer música... sobre ira, violencia, aislamiento, dudas, pérdida, soledad y remordimientos.

Pedro The Lion-03Ya basta, ¿no? Tanto tiempo después, volcando tu vida hacia un contexto más constructivo, como para que alguien venga y te restriegue en la cara que no podremos conocer mejores tiempos que aquellos. Entonces, ahí entiendo a Bazan, a Pedro The Lion, al Achilles Heel. Lo que escribió ahí el buen David no fue otra cosa que un disco de protesta. Indie como es, pero acusador, increpante, incómodo al fin y al cabo. David te habla en primera persona, te invita a escucharlo, es concienzudo y sugerente para ir mostrando cómo piensan los personajes sobre los que canta, y cómo se desarrollarán los hechos posteriormente. Todo pasa con cierto letargo, sin premura, sin variaciones notorias casi hasta el final; en donde una letra, una melodía, un arreglo, lo definen todo. David el león proyecta lo que piensa, lo que imagina, lo que inventa, en su “grupo”, en sus canciones, en sus palabras, entretejiendo situaciones y momentos que él quiere que hagas tuyos.

Hay en Achilles Heel elementos con los que identificarse: referencias hogareñas, de barrio, de la tienda de la esquina, de hombres y mujeres que viven en casas pudientes y trabajan en horarios de oficina. Pedro The Lion sabe que su rugido es convincente, y osa incluso poetizar sobre lo mundano que nos resultan tales escenarios, a veces melancólicos, a veces hastiados. Quizá el lastre de sus canciones sea esa misma aproximación, tan solemne, poco relajada o sin tomársela tan en serio; pero se trata de un hombre que habla desde su estación, desde su túnel, desde su soledad. Cierto es que pretende impregnar de cierta “importancia” a sus canciones, de una validez que justifique su aprobación, y quizás de ello provenga ese tedio en tragarse todo lo que dice -que aunque denso, permanece válido.

Pedro The Lion-02Es en la música donde Bazan tuvo el tino para desprenderse de su ego y dar paso a las colaboraciones (tal decisión no pudo ser mejor). Es el acompañamiento de T.W. Walsh y James McAlister (con la ocasional participación del guitarrista Casey Foubert en la bonita “Keep Swinging”) lo que matiza escarnios y añoranzas a sistemas políticos imposibles y la vida del rock star, o los berrinches de tu pata del alma que lo único que consigue es molestar a la empleada del hogar -cuando no es un tema referido a la vida en la Tierra según Cristo: “You Thought It Must Be The Devil Trying To Make You Go Astray/Besides, It Could Not Have Been The Lord/Because You Don’t Believe He Talks That Way”, canta en “Foregone Conclusion”.

En Achilles... pesa sobremanera la experiencia de vida de Bazan, y tal vez por eso sufras varios momentos de desconexión. A pesar del tratamiento de “banda” que le da al esférico, por más que sus “issues” intenten no ser redundantes, puedes verle hasta las costuras al corsé con que las viste. Sí, hay canciones sobresalientes a pesar del formato, como “Discretion” (“The Killer Traveled Eastbound In A Golden Brown Sedan/Weighing His Most Recent Deviation From The Plan/Counting Down The Hours 'Till The Sun Came Up Again”). Sí, hay compasión, simpatía, sensibilidad y dolor en sus letras. Pero al final del día uno quiere escuchar un disco de rock, no imaginar un script de CSI. Es vivencial, claro. La ha sufrido, como tú. Pero dame algo más, también.

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Más allá de los tópicos, sobre todo el del cristianismo, Bazan resulta agradable y casi hasta irrefutable. El detalle es que uno sí puede optar por no tomarlo en serio. El carisma no hace buenos discos, pero parece que es menester en la personalidad de un rockero indie. Supongo que ésa es una de las cosas que hace al hombre convincente. Son las 2 caras de esta moneda: dulces melodías con palabras amargas. Y por si su voz distintiva y algunos arreglos destacables en Achilles Heel no fuesen suficientes, hay canciones en las que el cristianismo impreca maldición tras maldición. No, en serio, este último disco de PTL muestra una paleta más amplia, sin embargo por momentos no puedes evitar la sensación de estar escuchando dos veces un mismo tema. A falta de versatilidad, juegan con los tempos. A falta de juego, se ralentiza y cunde el aburrimiento. Ése es el vaivén del Bazan trío en este última encarnación como felino. Un talón de Aquiles que no demoró en hacerle mella, pero que mientras se sostuvo en pie, tuvo momentos recordables. ¿Dónde estuviste tú el 2004?

Cristhian Manzanares

ESCUCHA EL ACHILLES HEEL AQUÍ

ENLACES RECOMENDADOS

http://en.wikipedia.org/wiki/Pedro_the_Lion (en Wikipedia).

http://www.discogs.com/artist/Pedro+The+Lion (en Discogs).

http://erikandjoy.blogspot.com/2010/07/pedro-lion-achilles-heel.html (en Erik And Joy).

http://silentalarm-sv.blogspot.com/2008/06/pedro-lion-achilles-heel-2004.html (en Silent Alarm).

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